Este documento presenta un decálogo de 10 puntos sobre la participación en los centros educativos. Explica que la participación debe entenderse como un derecho y deber de todos los miembros de la comunidad educativa. También destaca que la participación trae muchos beneficios pero requiere estructuras que la faciliten, y que para aprender a participar efectivamente se necesita practicarla. Superar obstáculos como el pesimismo u otros factores que limitan la participación es clave para fomentar una auténtica participación.