Jesús enseña la importancia de vivir en estado de vigilia y preparación constante para la llegada del Reino de Dios, que puede producirse en cualquier momento. Exhorta a sus seguidores a centrar su atención en lo esencial y espiritual, y a estar listos para servir a Dios y al prójimo en todo momento. Advirtió que habrá castigo para aquellos que no estén preparados o que malgasten sus talentos.