El documento describe cómo el Espíritu Santo moldea el carácter de las personas para hacerlas más dóciles, comprensivas y capaces de amar a sus enemigos. El Espíritu capacita a los creyentes día a día para vivir santamente y ser guiados por su presencia. Solo permitiendo que Dios nos moldee a través del Espíritu Santo podemos transformarnos y ser santos.