El documento narra cómo Jesús curó a un hombre poseído por un espíritu maligno llamado Legión. El hombre vivía en los sepulcros, gritaba y se lastimaba a sí mismo, pero cuando vio a Jesús se arrodilló y le rogó que no lo atormentara. Jesús expulsó al espíritu maligno del hombre, quien luego se mostró sano en su mente y cuerpo.