El desarrollo local se entiende como un proceso que fortalece la identidad y dinámicas de una sociedad a través de dimensiones económica, socio-cultural y político-administrativa. Este enfoque prioriza la participación activa de la comunidad en la toma de decisiones, buscando un desarrollo humano sostenible y una mejor capacidad de creación de empresas y generación de empleo. Además, implica reconocer la interconexión de las economías locales con sistemas económicos nacionales e internacionales.