Las familias de la comunidad de Casacara sufrieron atropellos violentos por parte de los paramilitares en 2003, causando asesinatos, miedo y miseria que obligó a la comunidad a desplazarse. El desplazamiento forzado causó tristeza y desesperanza, y transformó su modo de vida campesino. La experiencia dejó recuerdos traumáticos. Ahora la comunidad ha logrado restablecer sus vidas en armonía y paz, reconstruyendo sus bienes y empoderándose con la ayuda del gobierno.