Los centros cívicos son equipamientos socioculturales públicos ubicados en barrios, surgidos en los años 70 para descentralizar servicios y fomentar la participación ciudadana. Tienen características arquitectónicas flexibles y se diseñan según las necesidades locales, ofreciendo un espacio para diversos servicios y actividades comunitarias. Su gestión se basa en la participación ciudadana, y su función principal es actuar como un punto de encuentro sociocultural y facilitar el desarrollo comunitario.