El cuadro representa al rey Enrique VIII de Inglaterra pintado por Hans Holbein el Joven en 1537. Holbein captura la seriedad y rigidez del monarca inglés en este retrato de cuerpo entero realizado con técnica al óleo sobre un fondo neutro de color azul oscuro. La obra muestra la habilidad del pintor renacentista alemán para lograr proporcionalidad y colorido en la representación del poderoso rey de Inglaterra.