Los ecosistemas acuáticos incluyen cuerpos de agua dulce como ríos, lagos y embalses, así como ecosistemas de agua salada como océanos, arrecifes de coral, manglares y playas. La salinidad del agua determina el tipo de organismos que pueden vivir en cada ecosistema acuático. La contaminación amenaza estos delicados ecosistemas, por lo que se deben tomar medidas de conservación como mejorar el tratamiento de aguas residuales y controlar derrames de aceite.