El cuento narra la historia de un niño que siente miedo al observar el mar con su abuelo, imaginando que rocas, barcos y tiburones son amenazas. Sin embargo, su abuelo lo consuela mostrándole que en realidad no hay peligros, y que los lugares que despiertan el miedo también ofrecen oportunidades. El cuento transmite la idea de que donde nace el miedo también pueden florecer las soluciones.