El documento define el arrepentimiento genuino según la Confesión de Fe de Westminster como cuando un pecador siente dolor y odio por sus pecados al comprender la misericordia de Dios en Cristo, dejando sus pecados y esforzándose por obedecer a Dios. Explica que el arrepentimiento es necesario para el perdón de todos los pecados, ya sean grandes o pequeños. También contrasta el arrepentimiento genuino con casos bíblicos de arrepentimiento falso por temor al castigo o a perder bendiciones.