La anciana señora china cargaba dos baldes, uno perfecto y otro rajado, para transportar agua desde el torrente hasta su casa. El balde rajado solo podía llevar la mitad de agua debido a su defecto, lo que lo hacía sentir avergonzado. Sin embargo, la señora sembraba flores solo en el lado del camino por donde pasaba el balde rajado, el cual las regaba cada día, permitiendo que la señora recolectara hermosas flores para decorar su mesa. La señora explicó que aceptaba los