La adicción es ahora entendida como una enfermedad del cerebro, no solo un problema moral. Las drogas interfieren con el funcionamiento del cerebro, especialmente la dopamina. Esto causa dependencia física y hace difícil dejar las drogas sin tratamiento. Los adolescentes son particularmente vulnerables debido a que sus cerebros aún se están desarrollando. La prevención, especialmente la educación y el apoyo familiar, es crucial para evitar las adicciones.