El documento habla sobre el día de Pentecostés y cómo los discípulos recibieron el Espíritu Santo. Se reunieron y recibieron lenguas de fuego sobre sus cabezas, lo que les permitió hablar otras lenguas y proclamar las maravillas de Dios. Pedro explicó que esto cumplía la profecía de Joel y que Jesús, a quien ellos crucificaron, fue resucitado por Dios. Pedro los invitó a arrepentirse y ser bautizados en el nombre de Jesucristo.