El pasaje de Hechos 2:1-13 es fundamental en la doctrina cristiana, marcando el cumplimiento de profecías y el inicio de la iglesia cristiana a través del derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés. Este evento significó el comienzo de la proclamación del evangelio universal y la manifestación de dones espirituales, como el don de lenguas. La importancia de Pentecostés radica en que aún hoy, el Espíritu Santo sigue actuando en la iglesia y en la vida de los creyentes, aunque la experiencia del don de lenguas no es un requisito para la llenura del Espíritu.