El Imperio de Iturbide enfrentó varios problemas que llevaron a su caída. Iturbide fue coronado emperador en 1822 tras un motín popular. Sin embargo, surgieron problemas económicos y quejas contra el gobierno. Santa Anna se opuso a Iturbide y proclamó una república. Iturbide abdicó en 1823 pero regresó en 1824, siendo ejecutado. El Congreso estableció un gobierno provisional tras la caída del Imperio.