Jesús es el mejor amigo que ha dado su vida por los demás. Mostró su amor incondicional hacia todos, incluso los marginados, mediante actos compasivos como curar enfermos y consolar a los que sufrían. Jesús reveló sus enseñanzas a sus discípulos no como a siervos, sino como amigos cercanos, llegando a dar su vida por ellos para demostrar el extremo de su amistad.