El perdón es esencial para la vida, ya que permite la acción de Dios en nosotros y nos libera de ataduras emocionales y físicas. No se trata de olvidar o justificar, sino de dejar de sentir dolor por lo que nos hicieron, lo que también previene enfermedades y abre puertas a la negatividad. Perdonar trae beneficios tanto espirituales como emocionales, incluyendo la sanidad y la restauración en nuestras vidas.