El documento analiza el primado de Pedro en el Nuevo Testamento, destacando su rol como piedra fundamental de la Iglesia tras una profesión de fe. Jesús le confiere a Pedro un poder excepcional, similar al del sumo sacerdote, y le otorga la responsabilidad de confirmar a los demás apóstoles y dirigir a la comunidad cristiana. A través de su misión pastoral, se establece que el liderazgo de Pedro es esencial para la continuidad de la fe en la Iglesia.