El documento describe cómo la ideología del subdesarrollo se originó a través de la educación y la religión en América Latina. Argumenta que la dependencia económica de las naciones latinoamericanas con respecto a los centros capitalistas desarrollados condujo a una cultura refleja y una progresión dependiente en lugar de un verdadero desarrollo independiente. También sugiere que la televisión se ha convertido en el principal instrumento ideológico para perpetuar esta dependencia.