A través de experimentos en la primera mitad del siglo XIX, Oersted demostró que un campo eléctrico puede afectar a un imán, mientras que Faraday demostró que un campo magnético variable puede inducir una corriente eléctrica en un conductor. Simultáneamente, Henry en EUA y Lenz en Rusia llegaron a resultados análogos sobre la relación entre electricidad y magnetismo.