Este cuento relata cómo un frasco de tónico capilar volcado accidentalmente en el Río de la Plata causó que todos los peces empezaran a salir pelos. Al principio les gustó su nueva apariencia peluda, pero luego una crema depilatoria dejada caer por una señora hizo que se les cayeran todos los pelos. Los únicos que conservaron el pelo fueron el bagre y los bigotes. Al final, los peces volvieron a ser calvos como siempre habían sido.