El consumo de alcohol entre adolescentes ha aumentado notablemente en las últimas décadas, convirtiéndose en un problema de salud pública ligado a normas sociales y contextos culturales. Los jóvenes adoptan una 'cultura del consumo' que se caracteriza por el consumo en fines de semana, afectando su desarrollo psicológico y emocional. Es fundamental que los adolescentes sean conscientes de las consecuencias del abuso del alcohol y actúen con responsabilidad al respecto.