Dios le concede una entrevista a una persona. En la entrevista, Dios comenta que la humanidad vive con prisa y olvida el presente, viviendo como si nunca fueran a morir hasta que mueren sin haber vivido realmente. Cuando se le pregunta sobre las lecciones de vida para los hijos, Dios responde que deben aprender a no compararse con los demás, que lo más valioso es tener vida y no lo que se posee, y a perdonar y practicar el perdón.