El golpe de estado de 1976 en Argentina se produjo en el contexto de una historia de golpes militares recurrentes desde 1930, cuando los militares solían determinar el curso de la política nacional. Aunque la guerrilla y la mala gestión económica se usaron como pretextos para el golpe de 1976, había un amplio consenso social entre la pequeña burguesía y sectores urbanos que apoyaba a los militares. Los militares no actuaron completamente independientemente y estaban asociados con la voluntad de sectores empresariales de imponer políticas neoliberales