El envejecimiento activo propicia el bienestar físico, social y mental de las personas mayores, permitiéndoles desarrollarse plenamente según sus necesidades y deseos. Fomentar esta práctica es vital para la salud, la prevención de enfermedades y la mejora de la calidad de vida, enfatizando en la importancia de la actividad física, una dieta saludable, el contacto con la naturaleza, buenas relaciones sociales y un adecuado control de salud. Además, se requiere el apoyo de la sociedad para promover una cultura de envejecimiento activo y brindar oportunidades que faciliten la independencia y productividad de los mayores.