La labranza primaria abre el suelo por primera vez para la agricultura, a una profundidad de 8 a 10 pulgadas, dependiendo de la textura del suelo. Facilita el drenaje y mejora la retención de agua y aire. La labranza secundaria incluye operaciones después del arado como nivelar el suelo para la siembra y control de malezas. Implementos comunes incluyen arados, subsoladores, fresadoras y rastras.