La Declaración de Incheon para la educación 2030, adoptada en mayo de 2015, establece un marco inclusivo y equitativo para transformar la educación en los próximos 15 años, enfatizando la importancia de la educación de calidad como derecho humano y motor de desarrollo. Esta declaración destaca el compromiso de asegurar que nadie se quede atrás y aborda aspectos clave como el acceso, la inclusión, la igualdad de género y la calidad en la educación. Se hace un llamado a los gobiernos y socios a colaborar en la implementación de esta agenda educativa mediante una financiación adecuada y un monitoreo efectivo.