El documento de la UNESCO resalta la importancia central de la educación en el desarrollo sostenible y social, destacando que la educación de calidad es un derecho humano fundamental que impacta en la erradicación de la pobreza y mejora la salud. Aboga por una nueva agenda educativa post-2015 que aborde desafíos contemporáneos mediante un enfoque inclusivo y equitativo, enfatizando la necesidad de adaptaciones en los sistemas educativos para responder a un mundo en evolución. Se establece un objetivo global de lograr educación de calidad accesible para todos, integrando metas y principios que promuevan la equidad y el aprendizaje a lo largo de la vida.