Este documento describe el desarrollo del arte en México entre 1950 y 1980, cuando una nueva generación de artistas cuestionó el nacionalismo en el arte y abrió México a las corrientes internacionales. Los artistas de la Generación de la Ruptura rechazaron el muralismo y la Escuela Mexicana de Pintura, introduciendo estilos como el expresionismo y el abstraccionismo. Aunque enfrentaron resistencia inicial, eventualmente lograron que las instituciones apoyaran el nuevo arte emergente.