Este documento explora diferentes perspectivas sobre la espiritualidad y la presencia de Dios en un mundo con violencia y miedo. Propone que Dios no interviene mágicamente sino que actúa a través de los seres humanos para construir un mundo más justo. También sugiere que nuestra imagen de Dios debería cambiar de uno que castiga a uno que genera dinamismo interno y orientación moral pero respeta la libertad humana.