El documento discute el problema filosófico y teológico del mal a través de la historia. Explica que san Agustín propuso que el mal no es una entidad creada por Dios, sino la ausencia del bien. También explora perspectivas posteriores como la de Leibniz, quien afirmó que el mal es necesario para el "mejor de todos los mundos posibles". Finalmente, analiza cómo las guerras del siglo XX reavivaron el debate sobre si el sufrimiento extremo puede justificarse desde presupuestos teológic