La villa de Espita fue un pequeño asentamiento maya antes de la conquista española. Durante la época colonial se estableció como una localidad colonial y se fundó la iglesia de San José. En la actualidad, Espita es la cabecera del municipio homónimo y su economía se basa principalmente en la agricultura y la ganadería. La población ha crecido de forma constante, alcanzando los 11,551 habitantes en 2010.