El documento describe las características de las ciudades medievales, incluyendo su estructura funcional y estilo arquitectónico. Las calles eran estrechas y peatonales, y los edificios se ubicaban de manera lógica alrededor de plazas y iglesias. También presenta el Castillo de Carcasona en Francia como ejemplo, rodeado por dobles murallas y con calles angostas que conservan el aspecto de las ciudades medievales europeas.