El documento describe el estado de debilidad del Estado de Bienestar en España. Se argumenta que los ciudadanos están más preocupados por proteger sus propios beneficios que por garantizar la supervivencia del sistema en general. También se critica que los políticos y sindicatos están más enfocados en defender sus derechos que en luchar por el futuro del país. Finalmente, se afirma que la dependencia del Estado en subsidios y servicios gratuitos ha adormecido a los ciudadanos y al país, y que ya no quedan fondos para mantener este modelo.