La Tierra no está inmóvil sino que se mueve constantemente mediante dos movimientos principales: la rotación y la traslación. La rotación hace que la Tierra gire sobre su eje cada 24 horas originando el día y la noche, mientras que la traslación hace que la Tierra se desplace alrededor del Sol cada año describiendo una elipse, lo que origina las estaciones debido a la diferente posición respecto a la radiación solar a lo largo del año.