Este documento describe las tres etapas del crecimiento espiritual: 1) el nuevo nacimiento, donde el recién nacido necesita leche espiritual para crecer; 2) el destete, donde empieza a recibir alimento sólido y se presenta al Señor; 3) la madurez, donde alcanza la estatura completa de un hombre en Cristo y se hace semejante a Él. El crecimiento es un proceso gradual hacia la perfección.