Dios ha amado a la humanidad desde la eternidad y envió a su Hijo Jesucristo para salvarnos de nuestros pecados. Jesús realizó muchos milagros como resucitar a Lázaro y calmar una tormenta, e instituyó la Iglesia y los sacramentos como la Eucaristía y el Bautismo. Murió en la cruz para ofrecernos salvación pero resucitó al tercer día, y ahora nos invita a seguirlo para alcanzar la vida eterna.