Nuestro Dios es único pero no solitario, porque es un Dios amor. Los cristianos creemos en un solo Dios que se revela como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Aunque este misterio trasciende nuestra comprensión, sabemos que al centro está el amor, pues Dios es amor. Al celebrar la Santísima Trinidad, celebramos el amor divino que nos crea, nos redime y nos santifica.