El documento discute cómo el pH afecta a las personas con VIH/SIDA. Explica que cuando el virus se instala, causa inmunodeficiencia y seropositividad. Un pH desequilibrado permite que los microorganismos invadan más fácilmente. El pH óptimo de una persona sana es 7.35, mientras que en personas enfermas es de 6.0-7.0 y aún más bajo en fases terminales. Los niveles de pH pueden indicar enfermedades antes de que aparezcan los síntomas.