El documento aborda la vulnerabilidad de Centroamérica ante el cambio climático, destacando la necesidad de un diálogo regional inclusivo para abordar la crisis climática y exigir responsabilidades a los países más contaminantes. Se aboga por un nuevo acuerdo global que reconozca la deuda climática y se demande una estrategia participativa que incluya a comunidades étnicas y población vulnerable. También se rechazan soluciones falsas y se solicita la implementación de políticas que prioricen la sostenibilidad y la justicia climática en la región.