La Revolución Industrial y el rápido crecimiento de la población humana han sometido al medio ambiente a una demanda sin precedentes, produciendo un declive acelerado en su calidad y capacidad para sustentar la vida. Aunque la naturaleza puede renovar muchos recursos a un ritmo adecuado, las actividades humanas desde la obtención de materias primas hasta el desecho de residuos tienen consecuencias negativas como la desertización y la contaminación. Se conocen ahora estos daños y es necesario poner medios para evitarlos