Este documento narra la conversación entre un padre samurai, Kazo, y su hijo Kan de 12 años. Kazo le entrega a Kan su primera espada y le da consejos sobre el camino del samurai. Le dice que lo más importante es no rendirse ante los fantasmas del miedo y el fracaso, y que siempre existe una manera de lograr lo que se desea si se ayuda a otros a lograr lo suyo. Kazo también le habla a Kan sobre sus tres armas más poderosas: el entusiasmo, el empuje y la constancia.