El documento habla sobre el formalismo ruso, una corriente crítica literaria que se desarrolló en Rusia en las primeras décadas del siglo XX. Los formalistas rusos buscaban estudiar la literatura de manera científica enfocándose en la forma en lugar del contenido. Creían que la esencia de una obra literaria reside en su materialidad formal más que en su significado. Fundaron grupos de estudio en Moscú y San Petersburgo que analizaban la poesía y la prosa como fenómenos lingüísticos.