Francia ofrece tres tipos principales de empresas: la Societé Anonyme (SA), la Societé à responsabilité limitée (SARL) y la Societé par Actions Simplifiée (SAS). Aunque la constitución de empresas es ahora sencilla, el cumplimiento de las normas legales y financieras requiere asesoramiento local. Existen incentivos financieros para nuevas empresas, pero el sistema legal es lento y costoso.