El graffiti ha existido desde la antigüedad como forma de expresión anónima y crítica. Aunque a menudo se considera vandalismo, también puede ser una forma legítima de arte. El graffiti ha evolucionado de simples inscripciones a obras más complejas que transmiten ideas e ideologías. Si bien es ilegal en muchos lugares, en otros se ha integrado como parte de la cultura urbana.