El turismo comunitario en Ecuador ha ganado relevancia como un modelo de gestión turística sostenible que busca empoderar a las comunidades locales, facilitando su transición de ser objetos pasivos a actores activos en el desarrollo territorial. Este ensayo examina la relación del turismo comunitario con el paradigma de la complejidad, proponiendo que dicha conexión puede enriquecer conceptualmente el turismo comunitario, promoviendo una gestión armónica que considere la diversidad social y cultural. Se enfatiza la importancia de integrar principios de sustentabilidad y colaboración en el desarrollo turístico, en un contexto de incertidumbre postmoderna.