Las revoluciones de 1989 en Europa del Este marcaron el colapso de los regímenes comunistas establecidos después de 1945 y la pérdida de influencia de la Unión Soviética en la región. La cumbre entre el presidente estadounidense George H. W. Bush y el líder soviético Mijaíl Gorbachov en Malta en diciembre de 1989, pocas semanas después de la caída del Muro de Berlín, se considera el fin de la Guerra Fría, ya que ambos proclamaron el inicio de una nueva era