La película muestra a Charlot trabajando en una fábrica donde el ritmo frenético de la cadena de montaje lo lleva a perder la razón. Tras ser dado de alta del hospital, es encarcelado por error y acusado de ser un líder comunista. Una vez libre, Charlot intenta sobrevivir junto a una joven huérfana, soñando con una vida mejor, pero sufriendo constantes contratiempos por parte de la policía.