Los estudiantes de 3er grado se aburrían con las clases tradicionales de lectura del profesor Leo Cervantes. El profesor decidió cambiar su enfoque e involucrarse más con los estudiantes, disfrazándose de los personajes de las lecturas e interactuando de forma dinámica. Este nuevo enfoque resultó ser muy efectivo, ya que los estudiantes se divirtieron y participaron más en clase.